Información de Tacámbaro

Historia de Tacámbaro

Lo más aceptado por los historiadores es que la palabra Tacámbaro es de origen purépecha: Tacamba, una variedad de palma y la desinencia ro, lugar donde: en donde hay palmas.

A finales del siglo XVI, una tribu nómada, no bien identificada, llegó al territorio Michuaca-hoy Michoacán-, conquisto la región que circunda el lago de Pátzcuaro habitada por los pueblos Teca y Nahua. Un distinguido jefe fue el gran Tariácuri y Pátzcuaro operó como la sede de su monarquía. Antes de morir, Tariácuri dividió su reino en tres partes: a su hijo Hicugaje, le heredó Pátzcuaro; a Tangaxhúan I le otorgó Tzintzuntzan y a Hiripan le correspondió Coyucán, donde se encontraba comprendido Tacámbaro.

El área Coyucán, comprendía toda la vasta zona de tierra caliente, desde Pátzcuaro y Zitácuaro, hasta la costa del Pacífico.

Fundación de México Tenochtitlán

Puede considerarse con toda propiedad el año de 1538 como el de la fundación de Tacámbaro, ya que en la primavera de dicho año fueron incorporados sus habitantes a la civilización. La fusión de dos razas, ambas con características étnicas que las hacen apreciables y dignas, dio origen al mestizaje, que con el transcurso del tiempo ha venido formando la nacionalidad mexicana.

Conmemoramos, por tanto en esta fecha, al cacique indígena Tacamba, defensor de su pueblo; pero que subyugado por el amor de la bella Inchátiro, como lo dice la leyenda, sometió su existencia al discurrir monótono de la vida colonial.

Tacámbaro

México es un país de incontables bellezas naturales, de una gran historia y rico en culturas precolombinas. Uno de los estados más hermosos de la República Mexicana, de una sólida cultura prehispánica, la Purépecha es Michoacán, de lo cual los que ahí nacimos nos sentimos orgullosos. Y una de las ciudades más bellas del estado es Tacámbaro.

Su pasado empezó a caminar con los tiempos prehispánicos cuando formó parte de Coyucan; luego, durante la conquista, evangelización y coloniaje, su paso fue seguro y marcado; irrumpiendo así en el siglo XIX en el cual marchó con la seguridad que dan los años, y a pesar de que esa centuria se caracterizó por la incertidumbre que arrastra toda inestabilidad social. Tacámbaro supo abrazar, sostener y hasta abanderar con sus hombres luchas limpias y anhelos de las mayorías.

Y para continuar en la misma línea y comulgar con los principios sanos que son de valor universal, en el siglo XX cabalgó al lado de la justicia y de la razón.

Pintura de: Sergio Higareda
Tacámbaro 1950.

Michoacán

Michu-pescado y can-abundancia. De origen náhuatl “Lugar donde tiene peces”. La palabra “Michoacán” proviene de la voz Náhuatl “Michihuacan”, que significa lugar de pescadores o de las gentes que tienen pescados. Palabra náhualtl que significa “Lugar de pescado” en Purépecha es michamacuan y quiere decir “Estar junto al agua”. Significa tierra de pescados.

Tacámbaro

Tacamba-variedad de palma; o-lugar de. “Lugar de palmas”. Tiene su raíz en Tata, señor y Acamba maguey, y ro-lugar. Al integrarse la palabra pierde la sílaba ta y queda la primera para decirse Tac-Acámbaro, pero al pronunciarse se oye una sola palabra ya que la primera vocal de Acamba también se suprime por metaplasma, conocida por aféresis, y sólo queda Tacámbaro. Su lectura (su interpretación). Debe ser el lugar donde está el señor de los magueyes; el gobernador de los magueyes, y sus dominios; el jefe que se entienda de toda la industria derivada del maguey.

Chichimeca. “Tacamba”  palma ro-lugar. Palmar. También puede ser “Ta-lugar alto”; “Acamba”- maguey, y ro-lugar; que nos da “Magueyera en lo alto”. “Lugar del señor de los magueyes”.

De acuerdo con el Lic. Vicente Gil Méndez, cronista de la ciudad de Tacámbaro, es una palabra sonora que proviene del purépecha y significa “Lugar de Palmeras” y también es el lugar del último soberano de la región, el legendario “Rey Tacamba”, que la tradición pueblerina ha querido conservar.

Conquista y Evangelización

En 1522, sin muchos problemas Cristóbal de Olid conquista la provincia de Michoacán para la corona española. Dicha conquista más que de lucha armada, se debió a la mala administración y al fatalismo de Tangaxhuan II, último rey purépecha, quien igual que Moctezuma en Tenochtitlan, creyó haber llegado al final de su destino.

Tacámbaro no fue sometido tan fácilmente al dominio de los españoles, aún cuando éstos se posesionaron de la tierra y empezaron a exigir tributo, durante más de quince años (1522 – 1538) no hubo sino una sumisión meramente material. Los españoles se quejaban de que en el lugar había muchos hechiceros (Tzucumes) que por artes de magia diabólica mantenían a la gente aferrada a las prácticas de su antigua religión. Lo cierto es que había mucho tacambarence de convicción firme que no aceptaba abjurar sus creencias y someterse a doctrinas extrañas.

Empezaron a señalarse las encomiendas por el propio Hernán cortés entre 1523 y 1528, tocándole a Don Cristóbal de Oñate la de Tacámbaro.

Don Cristóbal de Oñate, Capitán valeroso y prudente, Gobernador de la Nueva Galicia, cuya encomienda de Tacámbaro poseyó sin cometer en ella excesos con los que, por desgracia, otros muchos encomenderos afligieron y aniquilaron a sus pueblos.

Convertido al cristianismo el último monarca purépecha y bautizado con el nombre de Francisco Tanganxhuan, empezó la predicación del evangelio en Tzintzuntzan por Fray Martín de la Coruña y otros misioneros. Los frailes Agustinos desembarcaron en Veracruz el 22 de mayo de 1533. Luego a pie y descalzos llegaron a la capital de la Nueva España el 7 de Junio del mismo año. En 1537 aparecen por Michoacán los dos primeros frailes de esta orden : Juan de San Román y Diego de Chávez, quienes establecen la primera casa de Agustinos en Tiripetío.

Fray Alonso de la Veracruz

En 1538 y con guías llegaron a Tacámbaro. Las ocho leguas que median entre las dos poblaciones, las recorrieron en un solo día, a pie descalzo. Los dos frailes fueron recibidos con muestras de alegría, bailes y mitotes a la usanza.

Se alojaron en la casa de Don Cristóbal de Oñate, la cual se encontraba en “La Magdalena”. Allí mismo y de inmediato iniciaron la construcción de una capilla con una pieza grande al lado; la primera para celebrar misa y la segunda para catequizar. De esta forma y en pleno ejercicio religioso, llamaron al pueblo San Jerónimo Tacamba.
Fundado pues, el pueblo de Tacámbaro, los dos años que siguieron no fue sino una doctrina dependiente de Tiripetío; pero fue tanto el auge que obtuvo en tan breve término, que al cabo del año de 1540 se erigió el priorato, dada la importancia que por su número de habitantes y la prosperidad que en todos los órdenes se notaba.

A fines de 1553 sucede a Fray Alonso de la Veracruz, Fray Juan Bautista de Moya, a quien se le ha llamado “Apóstol de Tierra Caliente” por los innumerables beneficios que regó a granel por aquellos lugares. A este misionero se le atribuyen acciones y milagros de un verdadero santo, tales como: haber dado de comer a obreros en Valladolid siendo que la despensa se encontraba vacía, el haber cruzado el río Balsas sobre un caimán, haber exprimido sangre de una tortilla ante el encomendero Alonso de Ávalos al tiempo que le decía “Vea usted lo que comemos, que no es otra cosa que sangre de estos pobres indios”.

Fray Diego de Chavez

Otros hechos sobrenaturales que se adjudican a este fraile son: el haber caído de un cerro y salir indemne, celebrar misa al mismo tiempo en lugares muy retirados entre sí como Tiripetío , Tacámbaro y Carácuaro. Al misionero Moya se le considera como quien termino de edificar el convento en 1555.

Para terminar este apartado, sólo resta subrayar que gracias a los Agustinos aquí mencionados, Tacámbaro quedó debidamente reconocido en 1538, aunque ya existía como núcleo poblacional antes de su llegada.

Urna donde descansan los restos de Fray
Juan Bautista de Moya.
La urna se encuentra en la Catedral de Tacámbaro

SUMARIO DE LA SERENÍSIMA VIDA Y HEROICOS HECHOS DE TACAMBARO, PUEBLO VIEJO;
Profr. Alfonso Vargas Chávez.SIGNIFICADO DE LOS TOPONIMOS DE LA REGION DE TACAMBARO;
José Antonio Guillén Vargas

TACAMBARO EN ACCION Y EN SENTIMIENTO;
Jesús Romero Flores, 1939